MÁQUINA
HAMLET de Heiner Müller por el Periférico de Objetos
Por Ana Durán
"Se aprende más fácilmente a torturar que a describir
la tortura"
en Autorretrato a las dos de la madrugada del 20 de agosto de 1959.
Dentro del amplio espectro de líneas posibles de análisis
del fenómeno Máquina Hamlet de Heiner Müller bajo la
visión del Periférico de Objetos , en el presente trabajo
privilegiaremos dos aspectos. En primer lugar, de manera sucinta, algunos
conceptos acerca de los diferentes momentos en que se realizó la
traducción y las personas intervinientes. En segundo lugar, la
"traducción escénica" que realizó el Periférico
de Objetos tomando como base el texto de Müller y, por lo tanto,
el entrecruce de las dos poéticas, como así también
el resultado final, es decir, concretamente la puesta en escena.
Estéticamente hablando, el Periférico de Objetos trabaja
con el elemento siniestro, que para Freud es "la duda de que un ser
aparentemente animado, sea en efecto viviente; y a la inversa, de que
un objeto sin vida esté en alguna forma animado, es destacado como
caso por excelencia de lo siniestro", refiriéndose a la impresión
que despiertan las figuras de cera, las muñecas sabias y los autómatas.
Otros elementos que caracterizan esta cualidad "periférica"
son:
a) la interdependencia entre forma-contenido en sus espectáculos.
Por ejemplo, en El hombre de arena, una caja de tierra con los muñecos
sumergidos en ella condicionó el qué decir, y a su vez,
el texto de Veronese, sobre el que se basa esa pieza, no puede ser concebido
sin esa caja.
b) las condiciones de producción: el grupo utiliza como mínimo
un año de trabajo de investigación antes de poner en escena
alguna de sus obras.
c) los textos elegidos para ser puestos en escena -aquellos de otro autor
o los generados en el grupo- deben tener una mirada crítica -entendida
como no complaciente- acerca de algún tema que atañe a la
condición del hombre.
d) sus obras son movilizadoras y requieren de un espectador activo, dispuesto
a tomar el espectáculo como propio.
e) Todos los elementos que componen la puesta en escena son tratados con
igual nivel de preponderancia: actores, muñecos, luz, música,
vestuario, texto, coreografía, etc.
f) Sus espectáculos tienen la voluntad de "extrañar"
los elementos teatrales para generar un tipo de teatro que siempre deba
ser descubierto, aun por los mismos protagonistas.
MAQUINA HAMLET de Heiner Müller
1) Circulación
El grupo partió de la necesidad de poner en escena un "Hamlet
periférico". El grupo se preguntaba qué sentido tenía
el rol del teatro dentro de la sociedad. Esta misma pregunta es la que
se hace Hamlet en la obra de Shakespeare y el Hamlet de Müller en
Hamletmaschine." La búsqueda los llevó a la fuente,
el Hamlet de Shakespeare. Leyeron bastante material crítico sobre
el texto, vieron videos de otros Hamlet en teatro y en cine, y en algún
momento, Daniel Veronese sacó a luz un ejemplar que tenía
en su casa de la revista española "Primer Acto" Nro.
221 Segunda época de 1987, cuya traducción estaba a cargo
de Antonio Fernández Lera, Max Egolf y Sefa Bernet. (4)
Luego, Daniel Veronese se acercó a Gabriela Massuh, directora de
Programación Cultural del Instituto Goethe, para pedir material
acerca del autor. La licenciada en letras y traductora Gabriela Massuh
ya había recibido a otros grupos de teatro desde, aproximadamente
el año ‘87 en adelante, interesados en la dramaturgia de
Müller, pero consideró que el Periférico era el adecuado
-teniendo en cuenta su rigurosidad- para ser apoyado por la Institución.
Este apoyo consistió en la invitación del dramaturgo, director
e investigador teatral Dieter Welke (5), quien fue traído desde
Alemania, primero durante dos semanas en el mes mayo de 1995, y un mes
antes del estreno.
2) La traducción:
Existen dos en nuestro país. La ya mencionada de la revista "Primer
Acto" Nro. 221 y la de Teatro Escogido I (edición y traducción
de Jorge Riechmann), edición de "Primer Acto", Madrid
1990, que se reeditó en 1996 bajo el nombre de Germania muerte
en Berlín y otros textos, también editada y traducida por
Jorge Riechman. Aunque estas versiones no fueron del todo desechables,
el grupo le confió el trabajo a Gabriela Massuh, que realizó
una primera traducción demasiado poetizada, según opinión
de los artistas periféricos: le faltaba, comentan, las puntas ríspidas
y los elementos agresivos que tenía la traducción española.
Por su parte, Gabriela Massuh amplía detalles acerca de su trabajo
de traducción: "Lo más interesante de mi trabajo es
comparar mi primera traducción con la definitiva -Dieter Welke
de por medio-. Cuando traduzco para teatro, tiendo a limar asperezas,
sobre todo para facilitar la pronunciación o la dicción
al actor. En ese sentido, lo que tanto Welke como Emilio García
Wehbi me hicieron notar es que Müller usaba a propósito un
ripio agresivo que le servía también al actor. Esto me llevó
a tener en cuenta que también hay que respetar ese aspecto del
texto original, porque una frase puede ser intencionalmente incorrecta.
Por otro lado, la traducción definitiva es en parte mía
y en partes el resultado del largo trabajo con Welke. El desestructuró
el texto y lo convirtió en la cantidad de citas que es: Hamletmaschine
es un "collage" de citas de Shakespeare, Brecht, del propio
Müller, un ritmo alemán de la tragedia griega y un ritmo de
los escritos de Lutero y de la Biblia. Estos son los cinco ritmos diferentes
que aparecen en el original. Welke me pedía que en castellano imitara
el ritmo Shakespeare y no podía creer que los argentinos -porque
ese era el lenguaje buscado- no tuviéramos esos ritmos. Cuando
hablo de ritmo me refiero al ritmo del verso latino. Es decir, por ejemplo,
que algo suene como la poesía popular del renacimiento. Pero esos
ritmos no forman parte de nuestro inconsciente. Cuando me pidió
que encontrara un ritmo internalizado como clásico, me parecía
que el más cercano era el de la literatura de Borges. Finalmente,
Welke me propuso que trabaje con el ritmo borgeano y con el ritmo de la
calle. Inventamos lo que para nosotros podía ser ahora un ritmo
Shakespeare o Lutero -algo más cercano a un himno- y lo dejamos
a Müller con todos sus ripios y sus inconvenientes."
3) El proceso creativo:
El primer trabajo de mesa previo al encuentro con Dieter Welke originó
en el grupo un imaginario acerca del texto de Müller. Con Welke realizaron
un análisis exhaustivo e intenso del texto que se realizó
entre ocho y diez horas diarias durante quince días de lunes a
lunes. Este análisis consistía en desmenuzar el texto para
encontrar todas las referencias con las que Müller juega. Todo este
material fue asentado en un total de sesenta hojas manuscritas en los
que consta la profundización de cada párrafo, e inclusive,
de cada oración. "Los escritos sobre el trabajo con Dieter
Welke -afirma Emilio García Wehbi- conforman un trabajo muy interesante
pero muy caótico en donde él comenta una frase y se explaya
como una hora paseando por toda la historia de Europa. Puede empezar en
la tragedia griega y llegar al autor más contemporáneo para
hacer referencia a un fragmento. Lo fundamenta desde muchos lados: el
histórico, el social, el político o el ideológico
y le da al texto una gran riqueza para poder trabajar con él posteriormente."
Producto de este trabajo, y con Welke de regreso a Alemania el grupo realiza
una primera puesta en escena que combina las primeras imágenes
periféricas acerca del texto y las conclusiones e imágenes
a las que arribaron con Welke. Un mes antes del estreno, el proceso se
agiliza y se complejiza. Por un lado, el Periférico presenta la
puesta surgida del trabajo dramatúrgico de Welke y luego él
realiza una dramaturgia nueva sobre lo que el grupo estaba haciendo. Como
resultado, combinaron la dramaturgia del trabajo escénico, con
la que Welke proponía del texto y con la dramaturgia que estaba
escribiendo sobre la reescritura del Periférico.
En este punto sería conveniente hacer una aclaración acerca
de las características de estilo que tiene el texto dramático
de Müller y de qué tipo de puesta en escena estamos hablando.
Hamletmaschine tiene lo que Patrice Pavis denomina en su Diccionario una
"forma abierta". Fiel discípulo de Brecht, esta condición
de forma abierta sigue los mismos objetivos que en el teatro de su maestro
con quien comparte país de origen e ideología. Su obra,
estructurada en cinco actos como en el original de Shakespeare, no se
divide en escenas y sus personajes no dialogan sino monologan, excepto
en el tercer acto en el que Ofelia y Hamlet se dicen textos breves bajo
el aparente formato de un diálogo: "Ofelia: ¿quieres
comer mi corazón, Hamlet?/Hamlet: Quiero ser una mujer". Por
otro lado, las didascalias pueden ser concebidas como un personaje por
dos razones: no todas las indicaciones pueden representarse, como en el
caso de "Mar profundo. Ofelia en silla de ruedas. A su lado pasan
peces escombros cadáveres restos" y porque sus indicaciones
tienen el mismo rango metafórico que los personajes que monologan,
como en el caso de "Enormous room. Ofelia. Su corazón es un
reloj". Esto, seguramente entendió el Periférico de
Objetos cuando decidió darle a las didascalias categoría
de "voz de personaje" a cargo de Alejandro Tantanián.
En relación con lo formal en la escritura dramática, como
ya dijéramos, Müller trabaja su texto a la manera de un collage
en tres niveles: variedad de idiomas, cuando combina el alemán
con citas del inglés, variedad de fuentes, cuando reúne
citas de autores como Dostoievski, Elliot, Hölderling, Lutero o La
Biblia, entre otros, y variedad de formas literarias, a saber, prosa,
verso y diálogo.
4) La puesta en escena:
Acto 1: Álbum de familia
Una música misteriosa comienza a sonar y la voz en off afirma contundente:
"Yo fui Hamlet". En la escena hay una mesa rectangular y seres
a su alrededor sentados o de pie. Están tan quietos que es difícil
distinguir hombres de muñecos. A la derecha del espectador hay
un muñeco-actor solo con las facciones de Heiner Müller. Suponemos
que él asume el yo de la historia que se contará o que es
el principal asistente y testigo de un hecho mortuorio. En líneas
generales, cuando el texto en off tenga características cinematográficas
en cuanto a su capacidad de describir acciones o imágenes sensoriales
como chasquidos de hambrientas mandíbulas o putrefacción,
la escena mostrará un detenimiento total o casi total de las acciones.
La máscara blanca de los actores nos habla de una representación.
Uno de los actores-manipuladores acerca el féretro a Hamlet-Müller
representado por un muñeco-objeto que cobra vida sólo cuando
es manipulado por los actores. Este, cuyo tamaño es similar al
de un humano, observa detenidamente a su padre que es ahora un muñeco
con el tamaño del juguete de un niño: un muñeco que
observa a otro a quien trata como un muñeco-objeto. Se representará
la escena del envenenamiento del rey. "Nosotros queríamos
partir con algunos elementos del Hamlet de Shakespeare para luego abandonarlo,
-afirma Emilio García Wehbi-. La primera escena, es aquella en
la que se derrama la copa de vino en la oreja. Y nosotros hacemos la representación
de los actores ante el rey tomando el papel de los actores que representan
el drama para el público, que es el rey en este momento. Estamos
jugando con estos sentidos." Mientras tanto, los manipuladores parecen
participar del destino de los actores-muñecos a la manera de cómplices,
y por otros momentos, parecen cumplir un destino inexorable que excede
sus propias voluntades.
En este punto, el Periférico recurre a sombras chinescas que se
reflejan en la pared vacía del foro. Entonces, texto e imágenes
comienzan un diálogo. Por ejemplo, al texto "Podríamos
degollarnos en paz", le corresponde una mano con forma de garra.
En "Yo haré que de nuevo seas virgen para que tengamos una
boda con sangre", no ya las sombras sino los manipuladores-actores
y los muñecos-actores se complementan en la acción cuando
Hamlet-muñeco-actor pequeño atraviesa con su espada la vagina
de su madre.
Acto 2. La Europa de la mujer
El espacio se transforma y de la escena isabelina la acción pasa
a un supuesto campo de concentración, según lo sugiere el
texto, que más bien parece una despojada sala de laboratorio en
la que tres ratas observan a un "espécimen" de mujer
que permanece encerrada en una celda-observatorio. "Ofelia y las
máscaras de ratas surgieron como idea a partir de Maus de Art Spiegelman
que muestra todo el horror de Auschwitz pero con un distanciamiento producido
por las máscaras que tienen los personajes -afirma Emilio García
Wehbi-. En el trasfondo del comic es muy terrible lo que está sucediendo
y al mismo tiempo es muy siniestro, pero se digiere por otro lado."
Los movimientos seguros y pausados de Ofelia contrastan con los movimientos
inseguros y arrítmicos de sus captores. Ofelia obtiene de ellos
un cigarrillo y fuego para encenderlo. Una vez sola, comienza el texto
de Müller que nuevamente opone la inacción escénica
al relato cinematográfico de una mujer que intentó diversas
formas de suicidio.
Acto 3. Scherzo
El nuevo fondo musical es un sonido mecánico. Los actores-manipuladores
arman un espacio de cabaret de entreguerras en el "enormus room".
Allí nuevamente está Hamlet- Müller sentado observando.
Con pasos militares, las ratas acomodan a muñecos inertes para
bailar una danza macabra. Uno de ellos vigila al público que también
toma parte en la fiesta. Los muñecos-actores del cabaret y los
muñecos-público del cabaret, sólo se moverán
si los manipuladores-actores lo desean, confundiéndose en su quietud
con los espectadores que también son manipulados en varios momentos
del espectáculo, por ejemplo, en este acto, cuando al finalizar
las actuaciones de los muñecos-actores, los manipuladores piden
aplausos confundiendo la banda de sonido con los reales aplausos del público
asistente a la sala.
Como un evidente efecto de distanciamiento, los muñecos recobran
su condición de inertes cuando forman parte de la galería
de cadáveres propuesta por Müller en las didascalias de este
acto. Otro entrecruce entre texto e imágenes es la frase dicha
por Hamlet "Quiero ser mujer", o en las didascalias "Hamlet
se viste con la ropa de Ofelia". Esta androginia es la que propone
en la imagen escénica un muñeco-actor, especie de Frankenstein
formado por fragmentos de distintos muñecos a quien es difícil
identificar como masculino o femenino. Este muñeco puede, además,
completar simbólicamente algo ya expresado por Emilio García
Wehbi: "Nuestra pregunta básica es para qué hacemos
teatro mientras hay gente que se muere de hambre. En una sociedad utópica
en la que la gente no se muriese de hambre, no habría necesidad
de teatro ni de arte en general. Vale decir, nuestro metier es insustancial
y carente de sentido desde cualquier punto de vista". En este "enormus
room" o campo de concentración, los artistas o el arte en
última instancia, aparecen como vacíos y deformes.
Luego del saludo de este último muñeco, reaparece el texto
de Müller de manera potente pero se diluye hasta quedar como sonido
de fondo: el espectador está interesado en las acciones escénicas
porque va a producirse un sorteo y no se sabe cuál será
el premio. Los números fueron entregados junto con la entrada.
Esto nos lleva a concebir el espacio escénico como un todo desde
el sitio de la entrega de estos números, en adelante. Nuevamente
el público ha sido incorporado al drama que se representa y no
sabe cómo debe actuar y menos aun, no sabe siquiera si debe actuar.
Desorientado, ríe nerviosamente hasta que comprueba que el seleccionado
ha sido un muñeco colocado para tal fin en la primera fila. Entonces,
cobra vida, como cualquier espectador que estuvo sentado observando y
casi sin moverse. Pero lo que este muñeco ha ganado es una ejecución
pública y, tras un violento disparo de arma, finaliza el tercer
acto.
Acto 4. Peste en Buda batalla por Groenlandia
La primera acción será confusa. Dos centros son iluminados.
En uno, Hamlet- Müller es asistido por un manipulador que o bien
detiene sus deseos de suicidio o lo impulsa a realizarlo, mientras que
en el otro centro de luz, otro actor-manipulador señala a Hamlet-
Müller dando la orden de que se suicide o impidiéndolo. Finalmente,
esta acción eliminatoria no se lleva a cabo y el muñeco-actor
es conducido en brazos al centro de la escena. En off, una voz afirma
"Yo no soy Hamlet. Ya no represento ningún papel", y
por primera vez, la acción se superpone al texto duplicando su
efecto: una manera de afirmar "como ya no represento ningún
papel, voy a formar parte del público y dándoles la espalda
veré la representación que se llevará a cabo en la
pared del foro". El texto de Müller continúa sin concesiones
haciendo una mención directa a los espectadores: "Mi drama
no tendrá lugar. El decorado es construido a mis espaldas por gente
a quien no le importa mi drama, para gente a quien no le afecta".
Ahora todos los espectadores -a quienes llamaremos platea virtual- serán
los protagonistas, y en un juego de cajas chinas verán a otros
espectadores integrados por actores-manipuladores y muñecos -a
quienes llamaremos platea ficcional- que observan una proyección:
se trata de diapositivas de revueltas, campos de concentración,
chicos desnutridos y judíos raquíticos. En esta escena se
superponen y potencian diferentes niveles que apelan a un mismo tema:
la violencia. Por un lado, la proyección de las imágenes,
por otro, las acciones que se llevan a cabo en la platea ficcional relacionadas
con la represión a sus espectadores, y por último, el texto
en off de Müller que describe una revuelta de manera cinematográfica.
Y el texto continúa: "Mi drama, si aún tuviera lugar,
estaría a ambos lados del frente, entre las partes, por encima".
Esto, que resuena de una manera significativa en el contexto del autor,
haciendo referencia a las dos Alemanias divididas por el muro, a la vez
víctimas y victimarias de sus propias historias, en la puesta en
escena del Periférico representa además el costado fascista
tanto de los espectadores como de los actores que son a la vez víctimas
y victimarios de las catástrofes que aparecen en las imágenes
congeladas de las diapositivas. En la platea ficcional, los actores-manipuladores
reprimen salvajemente a los muñecos pero en la semipenumbra es
difícil distinguir quién es quién, y por efecto siniestro,
existe la conciencia de que esa represión puede extenderse a la
platea virtual. El texto avanza aún: "Mi drama no tuvo lugar,
se perdió el texto. Los actores colgaron sus caras del gancho del
camarín (...). Sobre las butacas apestadas de cadáveres
disecados no mueven ni un dedo". Las culpas son compartidas.
De aquí en más se llevará a cabo en la acción
una de las indicaciones de las didascalias: "Fotografía del
autor. Despedazamiento de la fotografía del autor". Este proceso
en el que los manipuladores-actores exponen al muñeco- Hamlet-
Müller a ser desarmado ante el público, abre varias líneas
de interpretación. Por un lado, el Periférico desarma su
propia creación que es su muñeco, es decir, está
incendiando todo para comenzar de nuevo, como Electra al final del quinto
acto, o , por el contrario, se da cuenta de la banalidad que representa
el arte, inclusive el propio. Esta acción, la de fragmentar o descomponer
en sus partes, actúa como contrapunto del texto de Müller:
"En alguna parte están quebrando cuerpos para que yo pueda
vivir en mi mierda".
A través de esta desarticulación, se extingue la existencia
de Heiner Müller- actor, un intelectual tan vacío como su
arte. Luego de este vaciamiento, el texto propone "Yo quiero ser
una máquina. Brazos para agarrar, piernas para andar ningún
dolor ningún pensamiento".
Acto 5. Feroz espera/ En la terrible armadura/ Milenios.
Aparece Ofelia. Su corazón es un reloj, pero está representado
por un marcador de ritmo que se utiliza para estudios de piano. Otra vez
quietud en escena y relato cinematográfico en las didascalias.
Una caja negra con letras estampadas en las que puede leerse "Periférico
de Objetos", recuerda una vez más que esto es una representación
teatral. Esta caja es un escenario ambulante que remite al antiguo oficio
del actor. Allí están en un sólo pequeño espacio
las dos plateas representadas: ficcional y virtual. Allí, con pequeños
muñecos sin cabezas, se volverán a representar algunas escenas
ya vistas hasta coincidir con la presente aparición de Ofelia,
momento en el que el pasado de la representación se junta con el
presente de la escena. Una nueva caja que sale desde dentro de esa, anuncia
que la historia se repetirá. Los muñecos tienen ahora el
tamaño de un pulgar. Electra-Ofelia quiere destruir todo para comenzar
de nuevo. El texto de Müller propone: "Retiro el mundo que engendré".
En escena, Ofelia prende fuego a la mesa, a la caja y a los muñecos
del Periférico, pero es secuestrada por uno de los manipuladores.
Heiner Müller no confirma que Ofelia haya podido cumplir con su objetivo.
El Periférico de Objetos, le niega esa posibilidad. Y ya nada puede
hacerse.
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